Recorre el muelle un bullicio de llegada próxima,
empiezan a llegar los primitivos de la espera,
ya se agranda y se ve claro a lo lejos el paquebote de África.
He venido aquí a no esperar a nadie,
a ver a los demás esperar,
a ser todos los demás esperando,
a ser esperanza de todos los demás.
Traigo un gran cansancio de ser tantas cosas.
Llegan los retrasados del principio,
y de repente me impaciento de esperar, de existir, de ser,
me voy brusco, y notable a portero, que me mira mucho más rápidamente.
Regreso a la ciudad como a la libertad.
Vale la pena sentir para, por lo menos, dejar de sentir.
Fernando Pessoa.
Poesías (1914-1935) de Álvaro de Campos. Trad. Ángel Crespo.