martes, 22 de mayo de 2012




Cada palabra inscribiéndose en un espacio.
Podría ser esta u otra, variar sus cuerpos
o su vaivén o la combinación que lleva
a la revelación o al ocultamiento.

Pero siempre conservan el temblor
de la inminencia, un cúmulo de bordes
próximo a arder.


Foto: cuadernos de William Blake.

1 comentario:

Roberto García de Mesa dijo...

Me encanta tu blog, Sergio. Es genial. Muchas gracias, por saber de ti, y de tu escritura... Lo seguiré... Un abrazo inmenso.